Sreya mudó de escamas para su segundo elepé: “Cãezinha-Gatinha”, que habría llegado en una primavera tardía. ‘Hospital do Amor’, es un sencillo frío, para bailar y llorar – a diferencia de ‘Calma Coração’, hecho en el calor:

Sreya hace canciones de una manera ligera pero comprometida, en una franca mezcla de realidad con una fantasía muy propia.

Después de “Emocional” (2017) – canciones worldbeat con melodías y lenguaje tanto extraños como familiares a la música portuguesa, producidas por Conan Osiris – viene “Cãezinha-Gatinha”, un océano de pop drenado por varios afluentes (esta vez en una producción encabezada por Primeira Dama y con la colaboración de Bejaflor).

El título “Cãezinha-Gatinha” nace de una aglutinación de términos que Sreya utiliza para describir su dualidad, principio muy presente en el lenguaje, los sonidos, los ambientes, los colores y los humores de sus creaciones artísticas: en una narración dividida en dos partes, “Cãezinha-Gatinha” tendrá, respectivamente, canciones escritas mientras durante una temporada en República Checa y la otra mitad ya compuesta en Lisboa. “Do frio” está hecho de un aura densa y melancólica, en la composición, en la letra o incluso en los instrumentos elegidos. En ‘No Calor’ se encuentran canciones con mayor energía, tiempos más rápidos y auras más ligeras.

En un disco marcado por la diversidad y la consistencia y por la tradición y la modernidad, características tanto de Sreya como del pop, hay un constante negro melancólico con un con un giro que va de la incertidumbre a un final feliz.

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