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El viernes comenzaba la séptima edición del Festival de Fado de Madrid y Raquel Tavares , encargada de inaugurarlo,  lo hizo a lo grande. La lisboeta es una de esas artistas a la que los discos de estudio no le hacen justicia. Cuando escuchas su último trabajo, “Raquel”,  no esperas que esa voz, adquiera semejante potencia y energía en directo. Fue sin duda un gran espectáculo, y Raquel Tavares demostró ser una artista en mayúsculas con una manera de ganarse al público con su simpatía y su pedazo de voz como pocos saben hacer.

Raquel Tavares

La noche comenzó con una luz tenue enfocando su figura en el centro del escenario y a capella cantó el fado ‘Foi deus’ de Amália. Ya captó nuestra atención con semejante derroche de voz que nos dejó con la boca abierta. Después, las luces descubrieron a los tres músicos que la acompañaban para cantar ‘Eu ja não sei’ , perteneciente a su último álbum.  Tras este tema, saludó y dijo que era la tercera vez en el festival ,  que era un placer cantar de nuevo en España ya que por sus venas corre un poquito de sangre española por parte de su bisabuela  sevillana. Luego, como todos los fadistas quieren siempre dejar claro, explicó que el fado habla de emociones, pero de todas, no sólo de la tristeza como la gente acostumbra pensar, también habla de alegría, de amor, de amistad… y tras saludar a los portugueses de la sala, entonó el fado ‘Sombras Da Madrugada’ de Ferrer Trindade, célebre por ser autor de la famosa ‘Canção do Mar’. 

Raquel Tavares

Le siguieron unos cuantos temas de “Raquel”: ‘Para o destino’ que le compuso la brasileña  Mallu Magalhães,  ‘Gostar de quem gosta de nós’ de Tiago Bettencourt, que introdujo aconsejando no perder la oportunidad de decir a quien queremos lo que sentimos y después el que fue segundo sencillo, con música del gran António Zambujo, ‘Não me esperes de volta’, una de las canciones que si en su disco nos gustaba, en directo creció, se hizo inmensa con la interpretación de la fadista y nos encantó. 

Después la noche se animaba cuando cantó la canción popular de la tradición folclórica portuguesa ‘Limão’ con la que hizo  al público cantar y dar palmas y hasta  la propia Raquel se acercó a la batería, cogió las baquetas y tocó junto con el batería con la misma energía con la que canta, todo un torbellino en el escenario. 

Le siguió un momento solemne en el que rindió homenaje a la que dijo ser su máxima referencia del fado  con la que aprendió todo:  Beatriz da Conceição de la que interpretó ‘Meu corpo’ en una versión emocionante llena de sentimiento. 

Raquel Tavares

Después abandonó el escenario para ceder el protagonismo a los excelentes músicos que la acompañaban que nos deleitaron con unos momentos instrumentales.

Cuando volvió, recordó con orgullo que este año Portugal había ganado por primera vez el Festival de Eurovisión con su amigo Salvador Sobral, y cantó una particular versión de ‘Amar pelos dois’ que los portugueses del público entonaron emocionados con ella, al igual que el siguiente tema para el que les pidió ayuda: un clásico  de la música portuguesa: ‘Nem as paredes confesso’.

raquel

Este tema dio paso a uno de los mejores momentos de la noche cuando confesó lo mucho que le gusta cantar en español y nos regaló una preciosa y conmovedora versión de ‘Volver’ de Gardel, coreada por todo el público, un momento mágico que nos tocó a todos que tuvimos la suerte de estar allí y que le valió miles de bravos y aplausos sin fin.

Volvió a “Raquel” con su espectacular versión del fado cravo de Alfredo Marceneiro que abre el álbum; ‘Deste-me um beijo e vivi’  y si  ya nos tenía a todos en el bolsillo, lo que vino después nos hizo adorarla:  interpretó el fado corrido ‘Ardinita’  y mientras lo cantaba, explicó con una gracia tremenda, que cuando un cantante de fado en Portugal hace algo especial con su voz y se luce, se les dice <<Ah fadista>>  y el público fue su cómplice en el momento más divertido de la noche que acabó gritándole: <<¡olé, guapa!>> ante su maravillosa actuación. Así fue aunque el vídeo no haga justicia.

Tras presentar a los músicos: guitarra portuguesa André Dias, guitarra clásica: Bernardo Viana, bajo acústico: Daniel Pinto, batería  Frederico Ferreira y  técnicos de sonido y luz, sonaba lo que Raquel Tavares contó divertida que era un hit en Portugal: ‘Meu amor de longe’ una acertada incursión en el pop con sabor portugués escrita por Jorge Cruz.

Y terminó su actuación con la triste historia de amor ‘O rapaz da camisola verde’, que los espectadores acompañaron mientras ella los animaba con <<olé tío, ¡venga!>> en su divertido portuñol .

Pero su entregado público no paró de gritar hasta conseguir que saliera de nuevo con gritos de Ah fadista!  Y de nuevo, nos ofreció un tema en español, una bonita versión de ‘Volver, volver’ de Vicente Fernández, de esas que te eriza la piel  para después terminar el bis  con un espectacular a capella  sin micrófono  de ‘Estranha forma de vida’ de Amália Rodrigues, en un derroche final de voz y de arte.

Aplausos interminables y todo el teatro en pie rendido ante semejante espectáculo. Tras este comienzo de festival tan maravilloso, en el que la portuguesa dejó claro que el fado de triste tiene poco,  salimos enamorados de su voz y de sus tablas en el escenario, nos fuimos a casa con la sonrisa en la cara, el alma tocada e inmensamente agradecidos. Gracias, Raquel, por una noche tan fantástica, ojalá vuelvas pronto. 

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