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Ana Moura actuó ayer en Madrid y no se puede decir que conquistara al público de la capital, porque eso ya ocurrió hace tiempo, lo de Madrid con Ana Moura es un romance que viene de largo. Ayer el público que asistía al primer concierto del Festival de Fado, caía rendido a los pies de la fadista y le juraba amor eterno.

El espectáculo comenzó con ‘Moura encantada’ primer corte de su fabuloso último álbum “Moura” publicado en noviembre del pasado año. Rodeada por una magnífica banda en la que destacaba el joven maestro Ângelo Freire a la guitarra portuguesa, desde el primer verso de esta nueva versión del fado cravo, la fadista embaucó a los asistentes con su potente y sensual voz. Así comenzó un concierto perfecto. Poco a poco, fue interpretando los temas de este disco que casi cantó al completo. Tras ‘Moura encantada’, sonaba ‘Ai Eu’ –compuesta por Pedro da Silva Martins y Luis José Martins de los Deolinda-, ‘O meu amor foi para Brasil‘, y a continuación la animada ‘Fado dançado’ que Ana Moura presentó con una introducción contando que pretendía retomar la tradición que había en el siglo XIX de bailar el fado; <<Si el fado se canta y llora, también se puede bailar>> reza el estribillo de la canción y la artista lo consiguió, con el fado escrito por Miguel Araújo hizo batir palmas al entusiasmado público madrileño.

 

Ana-Moura en el Festival de fado de Madrid

Foto:Efe

Después volvió al fado tradicional con ‘Ninharia’ cantado con tanta pasión que los dejó sin aliento ante tal derroche de voz y sentimiento. Y a continuación, dejó las canciones de “Moura” para cantar un fado de su primer disco y también uno de los mejores de su discografía ‘Porque teimas nesta dor’. Después algo que casi nunca falta en el repertorio de un fadista, un fado de Amália Rodrigues, en esta ocasión la versión de ‘Maldição’ que Ana Moura grabó para el disco de homenaje a la desaparecida diva del fado junto con ‘Valemtim’ que también interpretó en el concierto. Tras presentar a la banda, la fadista se ausentó para cambiarse de vestido mientras los músicos deleitaban al personal con su buen hacer. Si hay algún pero que poner al concierto de Ana Moura es que este momento instrumental fue demasiado largo y dejó un poco de mal sabor de boca pensar que podíamos haber disfrutado de un tema más. Pero lo que sucedió a continuación recompensó con creces la espera: Ana Moura interpretó la hermosa canción ‘Eu entrego’ que en el disco canta a dúo con la gran Omara Portuondo, sobre la que la fadista reconoció sentir inmensa admiración. Cantó el tema en los dos idiomas, y salió muy airosa con su castellano cantado, poniéndonos la piel de gallina con su sentida interpretación. Tras ‘Valemtim’, que mencionábamos antes, siguió con los temas de “Moura” cantando su segundo sencillo del álbum: ‘Tens os olhos de deus’ compuesta por Pedro Abrunhosa, autor también de la magnífica ‘Agora é que é‘ que la portuguesa no cantó en el concierto y que echamos de menos. Después de ‘Lilac Wine’, el único tema en inglés del disco, vino ‘Bailinho à portuguesa’ fado tradicional incluido en su disco “Aconteceu” con el que de nuevo hizo al público bailar en sus asientos al ritmo de las palmas. Como colofón y siguiendo el ritmo, interpretó su ya famoso ‘Dia de folga’, primer sencillo de “Moura” con el que recientemente ganó el Globo de Oro a la mejor canción de 2015. Y con semejante fiesta se despedía de un entregado público que pidió más y consiguió que la artista volviera al escenario para dejarnos embelesados con su interpretación del fado ‘Loucura’ y es que, como Ana Moura, ninguna fadista canta este clásico. Tras dejar a su público fascinado, los hizo levantarse de sus asientos y bailar y cantar con ella ‘Desfado’ como broche de oro a un concierto inolvidable como todos los de esta enorme cantante que es Ana Moura.

Desde que murió Amália Rodrigues, la crítica musical está empeñada en coronar a la nueva Amália entre las fadistas que han ido surgiendo. Pero Ana Moura no es la nueva Amália, Ana Moura no es la nueva diva del fado. Ana Moura es fado, es pura magia y sin duda dentro de unos años los críticos buscarán a la nueva Ana Moura y les será imposible encontrarla, porque ella es única. Su peculiar e inigualable timbre de voz y la pasión y el sentimiento que transmite al cantar son incomparables. Ayer deslumbró a la sala llena de un teatro agotado desde hacía un mes. En noviembre tendremos la suerte de poder disfrutar de nuevo de su arte en el Teatro Apolo de Madrid. Hasta entonces, nos queda el recuerdo de esa noche mágica que la portuguesa nos regaló.

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