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Hemos visto muchas veces a Ana Moura en directo y poco podemos añadir de nuevo sobre esta enorme artista que nos encanta, que con los años ha crecido y se ha ganado la admiración y el respeto de medio mundo con su inigualable voz, sensual y con ese toque áspero de tierra cálida, que engancha sin remedio. Pero lo cierto es que Ana Moura es capaz de seguir sorprendiéndonos, y el jueves pasado fue uno de esos días en los que se encontraba en especial estado de gracia y con un temple en la voz que nos dejó con el alma llena.

Un gran acierto fue también el repertorio elegido, en el que además de dar protagonismo a los temas de su último disco de originales, “Moura”, hizo un emocionante repaso por los temas más emblemáticos, los fados más clásicos e inmortales que cantó con un sentimiento arrebatador.

El Teatro Nuevo Apolo de Madrid, recibía a Ana Moura con muchas ganas, y la artista no defraudó.

Ana Moura

Sonaban los primeros acordes de ‘Moura encantada’, una versión del fado cravo con la que se abre “Moura”, y sobre el escenario aparecía la portuguesa con un espectacular vestido negro. Fue recibida entre aplausos por un Teatro Apolo con pocas butacas vacías. Ya con este primer fado se creó una atmósfera acogedora, como su voz, que dejó encantado al público.

Ana Moura

Dio paso a ‘Ai eu’ también de su último disco, un bello tema compuesto por Pedro da Silva Martins, de Deolinda, que la artista ha llevado a su terreno, y que en directo sonó así de maravilloso:

Siguió con “Moura”, del que interpretó ‘O meu amor foi para Brasil’. Al terminar, saludó a su público y presentó el siguiente tema cuyo estribillo reza: <<si el fado se canta y llora también se puede bailar>> y explicó que en el siglo XIX el fado se bailaba aunque esto se perdió con los años y que este tema tiene la intención de recuperar esa tradición y hacer que el fado se baile de nuevo. Compuesto por el gran Miguel Araújo, ‘Fado dançado’ fue el primer tema con el que la portuguesa hizo al público dar palmas.

Después, llegaba otro de los fados del álbum, el imprescindible ‘Ninharia’, fado que fue considerado uno de los mejores temas de 2016 por la radio pública americana y que en directo, Ana Moura, borda. Un auténtico derroche de arte lo que vivimos cuando la fadista nos brindó esa tremenda interpretación.
Ana Moura
Llegó entonces uno de los momentos cumbre de la noche, cuando todos los músicos, excepto  Ângelo Freire, abandonaron el escenario y un foco se centró en el guitarrista que nos ofreció una impecable demostración del virtuosismo del que es capaz con la guitarra portuguesa. Y a continuación, Ana Moura, iluminada con una luz muy tenue, como si estuviéramos en una casa de fados de Lisboa, entonó el desgarrador, ‘Maldição’ que sonó así de sobrecogedor con toda el alma que sólo ella sabe imprimir al cantar fado:

Este tremendo espectáculo fue seguido por el Fado Magala  ‘Porque teimas nesta dor’ , un electrizante in crescendo de emoción, con un apoteósico final muy aplaudido con gritos de bravo y silbidos por los asistentes.
Abandonó entonces Ana Moura el escenario para mientras se cambiaba de vestido, dejar a sus grandes músicos deleitarnos con su buen hacer que fue muy bien recibido por los aplausos entusiasmados del público.
 músicos
Reapareció entonces la artista para cantar un tema lleno de dulce melancolía, ‘Despiu a saudade’ de su exitoso “Desfado”.
Volvió a Moura con el que fue su segundo sencillo, el bonito tema compuesto por Pedro Abrunhosa, ‘Tens os olhos de Deus’ , que fue una de las interpretaciones más sentidas. Después contó, orgullosa, cómo había sido elegida para tocar con los Rolling Stones para su proyecto The Stones Project para el que cantó dos temas, de uno de ellos ‘No Expectations’ nos regaló una preciosa versión mezclando inglés y portugués, la hizo suya y el resultado fue realmente bello.
Ana Moura
Cambió totalmente de tercio con su versión del popular fado de Marceneiro, ‘Casa da Mariquinhas’ seguido de  otro tema también muy popular y animado, ‘Valentim’ y culminó la fiesta con una de sus canciones más conocidas, ‘Dia de Folga’,  que le valió un globo de Ouro a la mejor canción de 2016  y que sonaba así.

Aprovechó entonces para presentar a los magníficos músicos que la acompañaban: Pedro Soares a la guitarra clásica, Ângelo Freire a la guitarra portuguesa, André Moreira al bajo, João Gomes a los teclados y Mário Costa a la batería.

Abandonaba la artista el escenario, sin dejar de ser reclamada por aplausos interminables y silbidos, hasta que volvió, y lo hizo para ponernos la carne de gallina con su impresionante versión del fado Loucura, uno de los temas más esperados de la noche que cantó casi en penumbra, y que nos llegó al alma. Tras este maravilloso regalo, llegó el final a una noche inolvidable con otro de sus grandes éxitos, ‘Desfado’, con el que hizo bailar a todo el público que la acompañó a las palmas entusiasmado.

Ana Moura nos dejó un sabor de boca inmejorable, con una perfecta elección de temas, interpretadas con pasión, con una voz  que sonó impecable y que fue capaz de transmitir las emociones de la saudade portuguesa como nunca.
Un placer siempre recibir a esta gran diva que nos hace sentir tanto y disfrutar la música maravillosa que se hace en Portugal. Vuelve siempre, Ana.

 

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